el gato que lee

La muerte de la mariposa (2017) Pietro Citati

Siempre me han gustado las autobiografías y biografías. Hace ya unos meses, aunque sigo leyendo todo tipo de libros, e intentando enfocarme en libros de este corte. Me he topado con numerosas y agradables sorpresas. Nada como compartir lo que uno ha disfrutado con otros así que arranco con mi primera recomendación y, espero, ir haciendo otras.
Uno de los libros que leí el año pasado fue “La muerte de la mariposa” escrito por el reconocido escritor italiano Pietro Citati, quien en esta ocasión explora la vida intima de una de las parejas más enigmáticas y atractivas de los años 30: Francis Scott Fitzgerald y Zelda Sayre. En pocas páginas Citati narra lo que fue, sin duda alguna, una inusual historia de amor entre dos seres inteligentes, sensibles y talentosos pero enormemente autodestructivos.

Mientras Scott Fitzgerald escribe sus reconocidas novelas y consigue levantarse encima de su realidad y dilucidar todo lo que en ella es turbio e incierto en su vida cotidiana se pierde en el alcohol. Zelda, por su parte, lucha con sus propios demonios internos y una enfermedad mental que muchas veces la supera, su marido describe su drama mejor que nadie: “los enfermos mentales son simples invitados en la tierra. Eternos extranjeros que llevan consigo decálogos rotos que no saben leer”
Unidos de manera inexorable esta particular pareja se acompaña, se deja, se lastima, se pierde y se busca mientras el arte y la literatura parecen ser los únicos refugios posibles.

La cosecha (2015) Felipe Martínez

La muerte intempestiva de aquellos a quienes amamos puede cambiarlo todo. Esto es precisamente lo que le sucede a Enrique Soriano cuando en un accidente de tránsito pierde a su mujer. Abandonar para siempre su vida en la ciudad, esa que ahora se le antoja tan vacía e inútil, y refugiarse en la finca que heredó de sus abuelos es la única solución que encuentra Enrique para paliar su dolor. En su particular empresa lo  acompaña María, su hija preadolescente, a quién el trágico suceso no sólo la dejó huérfana de madre sino además con el rostro marcado por profundas cicatrices.

A partir de esta premisa construye su primera novela, La cosecha (Taller de edición Roca, 2015),  el joven colombiano Felipe Martínez ganador del Premio a Mejor Manuscrito en el I Taller de Novela Corta del FCE Colombia, en 2012, y de la beca para proyectos editoriales independientes del Idartes.

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Borg vs McEnroe (2017) Janus Metz

Una lástima descubrir que a “Borg vs McEnroe”, actualmente en cartelera, no le ha ido bien en taquilla.
No lo merece.
Quizás algunos creen que toca ser un gran fanático del tenis para disfrutarla y, francamente, no es así. No es mi caso, por ejemplo, y sin embargo, entre los libros, que he leído este año, y que he disfrutado mucho se encuentra, sin duda, “Open” de Andre Agassi.

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Notas al pie de Gaza (2010) Joe Sacco

Este es uno de esos libros que no dejan indiferente al que lo toma entre sus manos.

Joe Sacco, maltés radicado en Estados Unidos, es un periodista inusual. Cuando un tema le interesa se compromete completamente con él. No duda en tomarse el tiempo necesario para viajar a lugar de los hechos, hacer entrevistas, tomar fotos, buscar toda la información posible y confrontar diferentes puntos de vista. Lo inusual es que todo este trabajo no termina por convertirse en un texto sino en una novela gráfica.

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Algo alrededor de tu cuello (2010) Chimamanda Ngozi Adichie

Decimos África y es como si habláramos de un solo país no de un continente enorme y complejo. Para nosotros es África y basta y ahí hay desiertos con elefantes, niños famélicos y algunas otras cosas. Para los sudamericanos decir África a veces significa sentirnos superiores, estamos jodidos, sí, pero no tanto como ellos, nos consolamos.

Si tuviera que dar solo una razón para leer a Chimananda Ngozi diría que vale la pena hacerlo porque entonces, un país, por lo menos uno, Nigeria, empezará a existir para nosotros (y de qué manera).  Y si tuviera que dar una segunda razón diría que muy rápido descubrimos que eso que pasa en Nigeria nos interpela de muchas maneras distintas porque un gran relato, en últimas, es uno sobre la condición humana y esa no conoce fronteras. Sigue leyendo Algo alrededor de tu cuello (2010) Chimamanda Ngozi Adichie

La corresponsal (2015) Cristina De Stefano

¿A quién temían y admiraban, en igual proporción, a finales de los 60 y comienzos de los 70 los personajes políticos más importantes de esa época? Sin duda a Oriana Fallaci, la periodista y escritora italiana que, para entonces le daba la vuelta al mundo realizando entrevistas de la manera única que ella misma había creado.

Nacida en 1926 Fallaci desde temprana edad, como cuando fue mensajera de la resistencia Italiana durante la Segunda guerra mundial, desafió lo que debía ser el destino de una mujer en esos tiempos. Decidida, intrépida y capaz se labró a pulso y sin ninguna formación académica una carrera que trascendió rápidamente las fronteras de su natal Italia.

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Fallaci diseccionó como nadie la fauna y flora de Hollywood, retrató a los astronautas que iniciaban la conquista del espacio, fue a Vietnam y a otros frentes de batalla y estuvo allí , en primera línea, contemplando el horror de la guerra. Tuvo tiempo para enamorarse con pasión y estar a punto de enloquecer, fue capaz de escribir sobre la experiencia de la maternidad desde ángulos no explorados hasta el momento en Carta a un niño que nunca nació. Logró transmitir las vicisitudes y contradicciones del que se siente llamado a ser un héroe en su magnifico libro Un hombre sobre la relación que sostuvo con el poeta y líder de la resistencia griega Alekos Panagoulis. Menguada por el cáncer, embarcada en su último gran proyecto de escritura, abandonó su aislamiento voluntario para levantar su voz de alerta y su grito de protesta frente al Islam tras los ataques del 11 de septiembre. Hasta el final de su vida, en septiembre de 2006, tal vez a su pesar porque hubiera querido poder trabajar en silencio y tranquilidad, levantó polémica y no dejó indiferente a nadie. Sigue leyendo La corresponsal (2015) Cristina De Stefano

Retrato de un caníbal (2014) Sinar Alvarado

Entre 1998 y 1999, en Táriba, una pequeña y muy pobre población venezolana, hombres entre 30 y 40 años desaparecieron misteriosamente. El horrífico descubrimiento de una muñeca y un tobillo en las inmediaciones del río y cerca de un improvisado refugio en el que hacía ya un tiempo se habían instalado dos hombres, dispararon las alarmas del pueblo. En los días siguientes fueron numerosas las partes y vestigios humanos que aparecieron y que permitieron determinar que uno de los hombres (él otro también fue asesinado), llamado Dorancel Vargas, no solo mató a los reportados como desaparecidos y a su propio compañero sino que además se comió a sus víctimas. Como si la imagen de su rancho improvisado en los que se encontraron ropas ensangrentadas y ollas en las que aún hervían restos humanos no fuera suficiente no tardó en saberse que hacía unos años Dorancel había sido encarcelado por la misma razón. ¿Cómo explicar que alguien así se encontrará libre, sin ningún tipo de seguimiento, con libertad total de acción?

Considerado el primer asesino serial venezolano la foto de Vargas le dio la vuelta al mundo. Por unos días lectores de diversas partes se horrorizaron mientras intentaban hacer compaginar la imagen de este hombre barbudo, en apariencia dócil, tan parecido a algunos que transitan por la calle, con la de su apodo que toca tomar en sentido literal: “el comegente”.

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Como todo, su historia terminó sepultada bajo otras y el horror dio paso al olvido a pesar de que Dorancel continúa vivo y en una situación completamente inestable.

El periodista Sinar Alvarado ( Valledupar, 1977) decidió desempolvar el caso y lo que encontró no deja de ser impresionante.

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Di su nombre (2012) Francisco Goldman

El 25 de julio de 2007 Aura, la esposa de Francisco Goldman, periodista y escritor norteamericano, falleció trágicamente. Tenía tan solo 30 años, Goldman 53.

Durante el tiempo que estuvieron juntos, nunca contemplaron que ella pudiera irse antes. El amor los había sorprendido unos años atrás y habían decidido vivirlo con intensidad a pesar de las miradas suspicaces que suscitaba su relación y la desaprobación evidente de la madre de Aura.

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Memoria por correspondencia (2012) Emma Reyes

Hace pocos días se inauguró en la galería  Casa Cano una exposición con 30 pinturas de Emma Reyes. Desde 1993 no se exponía nada de ella en el país. No cabe duda que el interés creciente por esta artista en los últimos años está ligado a la publicación en 2012 de Memoria por correspondencia donde se reúnen las cartas que Reyes le escribió, durante varios años, a su amigo Germán Arciniegas. 

¿Por qué este libro pequeño y sencillo ha fascinado a tantos?  La respuesta la da la feliz combinación de dos factores: un estilo sencillo pero poético. Reyes cuenta los recuerdos de una infancia perdida de la que nunca ha hablado con nadie y la cuenta con la voz de la niña que fue, con la misma ingenuidad e inocencia con la que vivió en condiciones precarias en Bogotá, Guateque y muchos años en un  convento donde terminó recluida. A través de los ojos de la niña Reyes obtenemos una compleja radiografía de la sociedad colombiana de la época. El lugar de la mujer, de los indios, la religión, la hipocresía y apariencias de una época, como la de ahora, llena de contradicciones, de supuestos valores que todos deben seguir pero que se subvierten de diversas formas.

Germán Arciniegas y Emma Reyes

Germán Arciniegas y Emma Reyes

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Recetas de mis amigas (2010) Cecilia Faciolince de Abad

        Los libros de cocina son parte de mis artículos más preciados.De niña me gustaba mirarlos, sobre todo cuando tenían fotos, y deseaba prepararlo todo. Me gustaban más que nada los postres y los mitos que rodeaban ciertas preparaciones por ejemplo la pregunta de si uno tenía mano para hacer subir las claras o la certeza de que el “humor” de alguien alteraba el sabor de la comida. Cocinar desde entonces me remite a saberes ancestrales, me asombro descubriendo nuevos ingredientes o mezclas que desconocía y siempre pienso en aquellos que indagaron en medio de la naturaleza y lograron descubrir cómo debía consumirse tal o tal producto. En esta suerte de terapia que es cocinar para mí todo se detiene, se hace más lento, porque es necesario tener calma y tomarse el tiempo necesario para transmutar claras en picos de nieve, líquidos en sólidos, sólidos en líquidos, en esta alquimia cotidiana que es la cocina. Heredé libros  de mis abuelas y también pedazos de papel con recetas que guardé con precaución. Sigue leyendo Recetas de mis amigas (2010) Cecilia Faciolince de Abad