sexandthecity

El sexo en la ciudad

Qué buen título para una entrada… ni se diga. Hace días quería escribir sobre un descubrimiento televisivo que tuve el año pasado: Sex and The City. A la serie yo me la había topado, algunas veces, traducida por algun canal nacional y no la había soportado, veía unos minutos y me aburrían esas conversaciones de mujeres en cafés y restaurantes. Después Carolina se compró todas las temporadas y se obsesionó…. Yo la llamaba a las 10 de la mañana “Hola, qué haces”… “No, aquí viendo sex and the city” y volvía a llamarla a las 7 de la noche y seguía en las mismas… Yo, la verdad, hasta me preocupé.

 

Ahora, Carolina y yo hemos sido compañeras de vida y gustos, nos hemos compartido libros, hemos llorado y reído en las mismas películas y en general podemos saber qué le podría gustar a la otra. Así que decidí intentarlo y empecé con la primera temporada. La cosa fue como una droga, en el momento en que logré acercarme a esas cuatro mujeres, conocer sus personalidades entré de lleno a disfrutar esa serie.

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Duraba horas viendo capítulos . Sus protagonistas tienen personalidades definidas y claro, pueden ser hasta estereotipos: Miranda, la abogada neurótica, trabajadora e independiente. Prototipo de la mujer moderna que se ha hecho sola y es exitosa en su trabajo. No cree en el amor, es exceptica, ruda y fría. Con ella no van los romanticismos ni las cursilerías. En realidad le cuesta mucho recibir y dar afecto.

Samantha, a ella alguna vez le rompieron el corazón y ha decidido dejarlo guardado, ha separado por completo el sexo del amor y está decidida a no negarse ninguna experiencia. Samantha es divertida y osada y sus relaciones son fugaces, intensas y sin compromiso. Carrie es la protagonista, la columna semanal que escribe “sex and the city” es la que le da el título a la serie.

Carrie es un punto medio. Busca el amor, no es tan fría e independiente como Miranda, pero lejos está de ser tan liberada como Samantha, tampoco es como Charlotte. Es una mujer independiente, aficionada a los zapatos, en busca de conseguir a un hombre que la quiera, inteligente y sensible, coqueta y frívola a ratos, muchas se identifican con ella.. Por el camino se topa todo tipo de personajes pero ella siempre busca enamorarse.

Termino con Charlotte porque fue el personaje con el que más pelee durante la serie. Charlotte es dulce, es la tierna y, por qué no decirlo, la cursi del grupo. Antes me habían dicho que me parecía a ella en cosas así que por eso la miraba con curiosidad. Definitivamente no soy tan “señorita” como ella pero había cosas de su ingenuanidad y su creencia absoluta en el amor que me seducían. Terminé por odiarla un poco porque se casó y abandonó su carrera y porque se negaba a aceptar que su vida había perdido el rumbo, la quise cuando se esforzó por restaurarse pero no le perdoné sus arrebatos de niña mimada y egoísta. Lo cierto es que el gran tema de la serie es el amor, el sexo está ahí pero porque va de la mano con esta búsqueda por alguien que nos escuche, nos abrace y decida quedarse después de una noche juntos.

Cada una busca a su manera y la serie es amable con el espectador porque el final es feliz… Charlotte es, muchas veces, la que sostiene la confianza del grupo. Con sus modales finos, y sus lecturas de autoayuda, con su sección de la cosmopolitan se niega a testimoniar la caída del amor y alienta a sus amigas a creer que todavía es posible. No pierde la fe en el cuento de hadas y por hacerlo realidad es capaz de múltiples y variados sacrificios, así es ella… la odié mil veces quizás porque encarna, desde su dulzura, sus ridiculeces y pataletas muchas de nuestras grandes fragilidades femeninas, quizás porque desde allí, desde esa confianza que tiene también es fuerte y consigue, al final, superar sus prejuicios y conformar la familia que siempre deseó para sí.