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Aserrín Aserrán

El techo  del aserradero está roto.

Me imagino que cuando llueve el agua se cuela por todas partes, moja la madera apilada. En este reino de madera a nadie parece preocuparle esta enorme abertura.

Cierro los ojos para sentir el aroma penetrante del pino. El olor del aserrín fresco me trae  recuerdos de infancia. Recuerdos apenas tangibles, que no logro materializar de todo pero que me hablan de tierra y campo, de largas tardes perezosas de mirar el cielo sin preocupaciones mientras se mecen los árboles a lo lo lejos y algunos pedazos de aserrín se me han pegado al saco.

En este aserradero desvencijado consigo la madera que necesito y con habilidad el señor que me atiende, a quien apenas le entiendo lo que me dice, corta las láminas con rapidez. En la pequeña oficina pago y veo una foto del mismo sitio en el que estoy. Una foto ampliada de la fachada en todo su esplendor,  un pasado sin agujeros en el techo, un recordatorio de aquello que fue y que hoy se ha ido para siempre. 

 

9 recuerdos

32 recuerdos para mi cumpleaños 32Los últimos….24. Margarita baila entre los árboles, con soltura y decisión. Aún no se ha ido a Nueva York, aún no asume su destino como bailarina. Los demás la vemos con nuestras máscaras de colores sobre el rostro. Yo me acerco y bailo con ella, todo parace sincronizado, suave y dulce, nos envolvemos en una tela larga.

25. A Felipe lo reconocí entre la multitud.

Es un hermano que reencontré…

Felipe acostado me da la mano.

Felipe sentado junto a mí escucha el disco de Ilya Kuriaky y nos encanta porque podemos percibir la textura de las canciones.
Felipe, desde su computador, me escribe y me piensa y me da el regalo de sentirlo presente.

26. Me despierto en la madrugada. Estoy estrenando casa. Es la primera vez que vivo completamente sola. Voy a la cocina y me preparo un té. Me siento en mi comedor y miro por la ventana de mi casa nueva… Sé que soy feliz.

27. En San José, durante un mes, mis días se concentran en verme crecer la barriga, en prepararme comida deliciosa y disfrutar el verano que se avecina con visitas a la piscina y largas siestas. ..

28. A Maya me la ponen sobre el pecho y la veo enorme.. pesa casi 4 kilos y mide 51 centimetros. Es Maya y desde ese día me mira con esos ojos enormes que tiene. Viene a caminar junto a mí, a que nos enseñemos cosas durante la ruta. Nos conocemos de una manera profunda e intuitiva, es un lazo creado tras días y noches de abrazarnos, de sentirnos y respirar el mismo aire, recuerdos que quizás ella nunca recuerde conforman nuestro pasado en común. En noches largas ha tocado mis mejillas y en momentos de equivocación ha sabido perdonar mis falencias y egoísmos,

29. Juana sonríe todas las mañanas, agradece las pequeñas cosas. Juana y yo estuvimo conectadas durante su nacimiento y juntas superamos ese momento en el que respiró por primera vez con valentía y entereza. Todo mi cuerpo estuvo despierto y consciente para recibirla y fuí inmensamente feliz con esa chiquitina en mis brazos . Juana vino a difrutar la vida y a inundarnos con su amor y su dulzura.

30. Andrés T aparece en mi conferencia sorpresivamente. Hace años no nos vemos pero antes supimos inundarnos de cartas, música y libros. Ese día regresó… las largas conversaciones pueden retomarse en la mitad del camino y lo íncreible es que siempre quedan cosas por contarse.

31. Bailo frente a la pared de mi cuarto… Bailo sola en alguna fiesta… Bailo junto a Diana, junto a Margarita…. Bailo boleros con el chico rubio, bailo gitana con Feddy antes de dar una vuelta por el universo y despedirnos… Bailo sola, bailo acompañada, bailo con Plinio una y mil veces antes de entender que lo que los cuerpos comunican no es siempre lo que la mente cree…
bailan para mí, junto a mí y conmigo…

32. Es año nuevo. Tras un viaje por carretera accidentado llegamos hasta un hotel precioso. Comemos bajo arcos una comida que nos parece deliciosa. Suena la música, mis hijas bailan felices, yo soy feliz y el hombre que me ha acompañado hasta ahí hoy usa un sombrero que lo hace parecer mago. Ese hombre deja atrás su miedo y sus reservas y me sonríe desde su esquina. él me va a abrazar con fuerza a las doce. Miramos los fuegos artificiales desde la ventana y dormimos los cuatro entre esas sábanas blancas. Ese día solo nos tuvimos a nosotros y la promesa de una año que se abría nuevo ante nosotros.

Ignacio

32 recuerdos para mis 32

23. Ignacio

Manejamos un volvo por alguna carretera de Wyoming. Empieza a nevar. El acontecimiento es sorpresivo porque estamos en diciembre. Los copos empiezan a caer cada vez más fuertes, a nuestro alrededor no se ve ninguna casa. Campos nevados y el volvo, de repente, se detiene. La nevada es cada vez más fuerte y nosotros estamos detenidos en la mitad de la nada. Un auto se detiene y nos recoge, nos llevan a la población más cercana, algo como Rapid City. Desde un puesto de tacos, atentido por un infaltable mexicano, llamamos una grúa, Lograremos recoger el carro y llegar hasta un hotel donde deberemos esperar hasta que la nevada se detenga. Comemos en el restaurante local, vemos televisión y dormimos en cama después de 1 mes de no hacerlo. No hay mucho que hacer. Por la noche caminamos por las calles vacías y nos lanzamos en las montañas de nieve. Dos días después reiniciamos el viaje….
Ignacio estuvo conmigo en la mitad de la nevada, en desiertos insondables, en altas montañas y verdes valles…
Compartimos casas en Suesca, Bogotá, San José y México… nos reímos, nos odiamos y nos dimos la mano cuando nacieron nuestras hijas.
Desde la distancia miro la carretera que tantas veces transitamos, ahora vacía y sola y me parece que, sin embargo, desde el otro lado de la carretera alcanzamos aún a sonreirnos.

Óscar

32 recuerdo antes de mi cumpleaños

21.
OSCAR
En el carro, de regreso de Sopó, Oscar me cuenta sus historias, casi ni nos conocemos y las palabras empiezan rápidamente a fluir entre nosotros.
Días de escucharnos y de construir una hermandad de llamadas y relatos…
Es dificil no querer comunicarse de otras maneras cuando uno se escucha tan bien, es dificil no creer que es posible “darse los mismos besos bajo los mismos árboles” y así lo intentamos varias veces. Es dificil no quererse cuando sentimos que el otro parece haber estado ahí desde siempre y que su historia y la nuestra se entrecruzan desde hace muchos años de diversas y variadas maneras. Es dificil entender que a veces ciertas cosas te quedan grandes porque hay asuntos por resolver en el tintero y porque los relojes, a pesar de girar hacia el mismo lado, no siempre consiguen marcar la misma hora. Y también es dificil, hay que decirlo, creerse por completo esta historia cuando te despiertas en la mañana con tanta tristeza y te sientes herida de una manera tan injustificada.

No hay mucho más que se pueda decir por ahora, dejemos hablar al recuerdo….

Óscar va sentado en la silla del copiloto. Estamos en Melgar. LLevo días sintiendolo próximo y cálido. No es una sensación nueva pero sí lo es el estar tan relajados… son unos días que se abren como paréntesis y en que parecemos no estar tan asustados o contenidos. Salimos de noche acompañados por su prima, ella maneja. Nos tomamos una avena, nos comemos un helado. De regreso, en el carro, yo le toco el hombro y él me aprieta la mano con su cabeza, amorosamente. Hace calor, es una noche tranquila y silenciosa. Yo siento su rostro contra mi mano y mi corazón cercano al suyo… Todo es claro, no hay temor, no hay reservas y siento con claridad, en ese momento que parece disolverse en la nada, que estaremos así de cerca por mucho tiempo más….

10 recuerdos

32 recuerdos antes de mi cumpleaños….

chiquita
11. Me acuesto en el piso de mi cuarto de la calle 100 veo el cielo azul y las nubes cambiando de forma rápidamente.

12. Desde la ventana de mi cuarto veo los urapanes grandes de la cien. El que queda enfrente de mi casa lo sembré yo.

13. Los eucaliptos en faca suenan como puertas que se abren.

14. Desde la ventana del carro me despido de Patricia, tengo lágrimas en los ojos y el corazón acongojado por partir.

15. Me acuesto sola al lado del estanque. Me encanta estar así. A lo lejos escucho las voces que me llaman. Guardo silencio. “Diana siempre se va sola por ahí”… dicen…. Yo me quedo un buen rato mirando el cielo. No me siento sola.

16. Organizo mis muñecos con precisión en el cuarto. Guardo mi mecano. Todo tiene un orden y un lugar. Hablo con ellos intensamente y ellos me contestan.

17. Con mi cochecito lleno de ropa y una maleta medio rebosada le digo a mi mamá que si nosotros también debemos irnos ahora que papá no está.

18. Me quedo despierta hasta escuchar el pito del carro de mi mamá en el garage.

19. Furia llegó arrastrandose hasta donde se encuentran sus cachorritos recién nacidos. Está mortalmente herida y ha dejado un rastro rojo de sangre en el pasto. Nos llevan lejos de la casa, lo intuyo todo. A lo lejos escucho el disparo.

20. En el cuarto de mi tío se esconden los mejores tesoros, pilas de cómics que no he leído, el libro de los 10 años de Mafalda, un hombre nuclear y un carro fantástico. Debo esperar siempre el permiso para entrar a ver o tocar sus cosas. Para evitar que entre sin su consentimiento durante su ausencia mi tío me dice que tiene puesta una alarma y que aunque no esté en la casa puede saber, de manera inmediata, si he invadido sus dominios. Yo, claro, le creo.