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Mi selección

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Hace 20 años, en París, me peleé con los que me dijeron que, al parecer, habían amenazado de muerte a los jugadores de la selección Colombia “Colombia será lo que sea pero la selección es sagrada, eso nunca va a pasar” les dije furiosa. La muerte de Andrés Escobar, días después, me demostró lo poco que conocía a mi país. Humillación, vergüenza, dolor. Solo quedaba bajar la mirada ante el doceavo extranjero aterrado que te preguntaba cómo había podido pasar eso. La selección actual me devolvió la fe, no solo por como jugaron, sino por su actitud valiente, centrada y humilde. Hoy nos fuimos del mundial pero hermandados en la felicidad colectiva, llenos de orgullo y con hambre de más (qué despedida más conmovedora tuvimos).Ojalá ese sea el país en el que nos estemos convirtiendo y que en un futuro, no muy lejano, no tengamos que bajar los ojos con vergüenza ante nadie.

Sobre el plagio

El caso de plagio de Gabriela Salazar en el último libro de Pilar Castaño es el resultado de dos realidades inquietantes:
1. La poca consciencia que existe en la actualidad sobre los derechos de autor y la ligereza con que se toman imagenes o textos de internet y se presentan como propios (cualquier profesor ha padecido esto en los trabajos de sus alumnos)
2. Sin embargo, no menos inquietante es que Pilar Castaño contrate a una joven de 19 años para hacerle el trabajo. Nadie duda que su portafolio fuera interesante (y que ella sea talentosa) pero la explicación, más bien, radica en pagar 5 millones por un trabajo que hubiera costado mucho más si hubiera sido hecho por un profesional. El ahorro de dinero puso a alguien inexperto a enfrentar una presión para la que no estaba preparada (aunque eso no justifica el plagio, claro está).
Finalmente, lo que esto pone sobre el tapete es la manera cómo se valora el trabajo de ciertas profesiones, en este caso, la de los diseñadores.
Como dicen por ahí: lo barato sale caro….

Comentario “casual”

Este comentario “casual” de un lector de El Tiempo confirma lo lejos que estamos de vivir en una sociedad donde las mujeres y los hombres tengan los mismos derechos:
“Entonces si una mujer, jóven, madura o veterana usa una minifalda (faldita con 20 o más cms. arriba de la rodilla), la exhibe públicamente, es porque de seguro cree tener unas piernas sensuales y atractivas. Si ella ignora que las hormonas masculinas no se alborotan, están muy equivocadas y más si el macho ocasional tiene unos tragos en la cabeza y ella lo ha “pre-calentado” y al final pretende dejarlo con el motor “recalentado”. No señores, ellas ingenua ó perversamente se exponen a situaciones que pueden lamentar. Si Ud. tiene una cita con una chica y esta llega con minifalda o vestimenta muy sensual, es porque ese huevo quiere sal. No será siempre, pero las posibilidades son muy altas.”

Ni para que detenerse en la comparación hombre-carro, y lo terrible que debe ser quedar “recalentado” y cómo eso justifica cualquier agresión contra la mujer. Y ni hablar de la esmerada metáfora “ese huevo quiere sal”.

Rosa Cely

Lo que pone en evidencia el caso de Rosa cely:
1. La inseguridad y abandono que vive, desde hace años, el parque Nacional al que de poco le sirve tener a los carabineros ahí para que no ocurran horrores como este.
2. La total ineficiencia de la línea 123. No solo casi no llegan sino que la ambulancia que la atendió iba para otro lado.
3. El desastre del sistema de salud que, como para variar, privilegia solo a algunos. Esto incluye la lenta atención en el hospital designado.
4. Las fallas del sistema judicial que dejan en libertad a un violador y asesino condenado… el cual, obviamente, reincide sin problema.
5. La violencia contra la mujer que solo crece mientras nos parece normal estar rodeados de mujeres semidesnudas, letras de música agresivas y demás que solo convierten a las mujeres en objetos de consumo desechables.

Respuesta a: la Sierra, el documental maldito

Esta es mi respuesta a un artículo publicado en el portal Kien&Ke:

(este es el link al artículo en cuestión:http://www.kienyke.com/kien-escribe/la-sierra-el-documental-maldito/)

Me parece que el autor mezcla diversos temas lo que termina , por un lado, por quitarle peso a su argumentación, por el otro, atacando a personas que poco o nada tienen que ver con la situación que él denuncia.

Voy por partes. Al inicio de la reflexión Barrientos señala su tesis central: tras la proyección del documental La Sierra, poco o nada ha cambiado la situación de este barrio popular de Medellín, y, además, según el autor, el documental estigmatizó aún más a sus habitantes. Ya en el arranque Barrientos introduce adjetivos que indican hacia donde va, califica el interés por ver el documental como morbo. Según él, esa fue la motivación de muchos para verlo, además afirma que sólo impactó porque salió en televisión. Esta dos aseveraciones hubieran requerido, creo yo, más reflexión y análisis ya que generalizan, en una frase, la función que puede tener este tipo de trabajos.

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Dolor de patria

Durante días he escrito en mi cabeza buscando las frases con las cuales lograr, de alguna manera, expresar el horror, la impotencia, el desamparo frente al drama de los secuestrados de este país.
Han pasado los días y a la terrible desazón de esos días, contemplando las fotos y las pruebas de supervivencia, se suma el hecho de que la vida ha continuado su cauce y que de nuevo se llenan los días de minucias, de pequeñas preocupaciones y rápidas alegrías. En medio del trabajo, los alumnos, las risas, las pequeñas historias intento pensar en todos ellos ha quienes les han arrebatado de un cuajo la posibilidad de vivir y es un instante de dolor el que acompaña su recuerdo. Lo triste es que el dolor termina por diluirse lentamente porque si no sería imposible respirar, caminar, mirar los días pasar.

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Las vacaciones

Las vacaciones pueden ser días llenos de cosas y llenos de nada… Es difícil de explicar, fuera de los horarios el tiempo pasa lento y rápido en una antagonía armoniosa. Es diferente tener días libres en Bogotá, con la ciudad que ruge, con los demás que están en sus trabajos, ocupados, en movimiento y uno entonces se llena también de ocupaciones, de vueltas por hacer. Aparecen las listas de pendientes que tienen la extraña facultad de duplicarse a sí mismos con pasmosa facilidad y los días se van pasando unos sobre otros mientras uno aún no alcanza a digerir lo que ocurrió el mes pasado.
Así ha sido…

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