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Rosa Cely

Lo que pone en evidencia el caso de Rosa cely:
1. La inseguridad y abandono que vive, desde hace años, el parque Nacional al que de poco le sirve tener a los carabineros ahí para que no ocurran horrores como este.
2. La total ineficiencia de la línea 123. No solo casi no llegan sino que la ambulancia que la atendió iba para otro lado.
3. El desastre del sistema de salud que, como para variar, privilegia solo a algunos. Esto incluye la lenta atención en el hospital designado.
4. Las fallas del sistema judicial que dejan en libertad a un violador y asesino condenado… el cual, obviamente, reincide sin problema.
5. La violencia contra la mujer que solo crece mientras nos parece normal estar rodeados de mujeres semidesnudas, letras de música agresivas y demás que solo convierten a las mujeres en objetos de consumo desechables.

violeta se fue a los cielos (2011) Andrés Wood

El  5 de febrero del 2012 se cumplirán 45 años de la trágica muerte de la cantante, compositora, pintora y bordadora Violeta Parra. La vida de esta mujer polifacética, apasionada y creativa que hizo de la recuperación del folclor de su país algo fundamental, es  el tema de la última película realizada por Andrés Wood.

El director chileno utiliza, como punto de partida, el libro homónimo escrito por el hijo de Violeta, Ángel Parra.

violeta

Hacer una película sobre una vida interesante nunca es garantía de éxito. El carisma de una persona, sus decisiones pasiones y anhelos pueden terminar por verse completamente desdibujados en la gran pantalla. En el caso de los artistas, muchas veces, los esfuerzos cinematográficos por narrar sus vidas terminan centrados en las minucias de la vida cotidiana, en su temperamento difícil y muy lejos de su labor artística.

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Las mujeres somos así…

A veces me pregunto cómo se verá el mundo desde una cabeza masculina.

Si por unos minutos se me concediera la posibilidad de ser hombre ¿vería muchas cosas distintas?, ¿tendría fantásticas revelaciones?

No lo sé, creo, eso sí, y no sé por qué, que descansaría un poco. Tengo la idea, tal vez descabellada, de que si mi cabeza está todo el tiempo llena de cosas, de voces, de pensamientos, de cosas por hacer es porque tengo una cabeza de mujer. Un día como el de hoy, un día en soledad apenas si lo siento porque nunca estoy sola cuando no veo a nadie o, por lo menos, nunca en silencio. Siento que hablo y me contesto, me contestan esas múltiples voces que me habitan.

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El cisne negro (2010) Darren Aronofsky

♥♥♥

Algo puedo asegurar: es difícil no quedar agarrado de la silla mientras contemplamos la caída de  Nina Sayers, una disciplinada y obsesiva  bailarina de ballet que parece haber alcanzado, por fin, la cumbre de su carrera artística tras convertirse, quién lo creyera, en su peor enemiga.

Nos lo habían advertido, es un thriller psicológico. Natalie Portman , quien encarna con soltura y valentía a la compleja bailarina no ha hecho más que repetir en las entrevistas que este fue el papel más difícil de los que ha hecho. Pero dudamos, porque podían ser amenazas sueltas al aire, de esas que cada tanto se escuchan por ahí y que al final nos dejan, cuando emergemos de la oscuridad de la sala de cine, descontentos y aburridos. Sin embargo, esta vez, dijeron la verdad.

Atentos, expectantes y angustiados seguimos a la bella y aparentemente frágil Nina mientras recorre uno a uno las difíciles pruebas que le depara el haber sido escogida para interpretar el doble papel  de la reina y su malvada hermana en El lago de los cisnes. Su suavidad y delicadeza hacen que sea la mejor en el primer rol pero ¿encontrará la oscuridad necesaria para personificar el segundo, el temible cisne negro?  A primera vista no parecería fácil, es tan psicorígida y contenida, sabe tan poco de la vida. El reto no es poco, el problema radica en que Nina es perfeccionista hasta la obsesión y su vida es y ha sido el ballet, ninguno otra cosa tiene sentido para esta joven bailarina, que, por si fuera poco lo anterior, está cumpliendo el sueño truncado de su inestable madre. Cuando  menos nos demos cuenta estaremos dentro de ella, observando el mundo como solo alguien sometido a tanta presión externa e interna y con una vida familiar y social completamente disfuncional podría hacerlo .

Aronosfky utiliza, con ese fin, varios de sus recursos conocidos, una cámara al hombro que sigue al protagonista , como en El luchador,  nos da la sensación de ser testigos exclusivos de una intimidad que de otra forma nos sería negada , mientras, a la vez,  explora estados alterados de la conciencia como lo hizo en la menos afortunada, a mi modo de ver, Réquiem por un sueño.

¿Qué sale de esta combinación? Primero, el cuerpo se yergue como el gran protagonista de la cinta,  un cuerpo doblegado, adolorido, esculpido con precisión y constancia; sentimos que cada movimiento del ballet, cada giro, cada instante le cuesta algo a ese cuerpo maltratado que parece, de manera progresiva, ser  menos capaz de  contener  una psiquis en la que se  diluye lentamente la delgada línea que divide la actuación con la realidad.

Al final tras la impresionante pirotecnia desplegada  ¿qué queda?  Unas actuaciones sólidas, sobre todo la de Natalie Portman  que termina por ratificar, si es que esto era necesario, su gran talento, y  La sensación de que algunas cosas, ciertos efectos fueron demasiado, quizás no  era  necesario subrayar con tanta insistencia lo que se deseaba hacer  visible.

Violenta, desgarrada no apta para una tarde de sano esparcimiento familiar, espíritus impresionables, perfeccionistas consumados, personas que vayan a dormir solas esa noche o madres que financian las clases de ballet para sus dulces niñas.

 

 

El sexo en la ciudad

Qué buen título para una entrada… ni se diga. Hace días quería escribir sobre un descubrimiento televisivo que tuve el año pasado: Sex and The City. A la serie yo me la había topado, algunas veces, traducida por algun canal nacional y no la había soportado, veía unos minutos y me aburrían esas conversaciones de mujeres en cafés y restaurantes. Después Carolina se compró todas las temporadas y se obsesionó…. Yo la llamaba a las 10 de la mañana “Hola, qué haces”… “No, aquí viendo sex and the city” y volvía a llamarla a las 7 de la noche y seguía en las mismas… Yo, la verdad, hasta me preocupé.

 

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