El gato que ve

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Cruzada (2005)

Voy a iniciar sin miramientos, me encantó la película.

Así de simple.

De seguro muchas cosas influyeron, el estado de ánimo, el sol de la tarde, predisposición a lo épico y la extraña fascinación (no soy muy original en eso) que ejerce en mí la presencia de Orlando Bloom desde su papel de Legolas en El señor de los anillos. De todas maneras, yo iba con las expectativas bajas, aún con Orlando a quien prefería rubio y estilizado, esto debido a que la última superproducción de tono épico de Ridley Scott , Gladiador, me había producido calambres abdominales. Todo me había caído gordo, las caras serias de Rusell Crown (creo que no es mi tipo), los clichés romanticones (él caminando hacia su difunta esposa en un reencuentro feliz), la inverosímil escena del emperador abucheado por su gente, en fin, como ven no me gustó nada.Sin embargo, la amarga experiencia no me ha hecho perder la fe en su director, es decir, si Ridley Scott fue capaz de dirigir Blade Runner, Alien o Telma y Louise, por solo citar algunas, es indiscutible que tiene talento y que conoce el oficio. Ahora bien, para hablar de Cruzada (es mejor la traducción El reino de los cielos) lo primero que es necesario anotar es que, en suma, lo que presenciamos es la historia de un héroe, en este caso, un verdadero caballero. Discutir si es verosímil o no que Balian (Orlando Blomm) pase a ser un avezado guerrero tras haberse dedicado a la herrería es creíble o no, no tiene sentido. La película es clara en eso, por las venas de Balian corre la sangre de Godofredo, Barón de Ibelin, el padre que desconocía y que se le aparece cuando ha perdido la fe para mostrarle sus verdaderos orígenes y sus capacidades ocultas. Su padre lo incita a unirse a las cruzadas y obedecer a Balduino IV quien se ha propuesto mantener el frágil equilibrio que se respira en Jerusalén, respetando las diferentes religiones que convergen en ese lugar. Balian asume con valentía y entereza ese destino y no cambiará de opinión aún ante las múltiples tentaciones que se le imponen.

Obviamente, este héroe perfecto sirve de contraste frente a los “malos”, otros cruzados que está más preocupados por su lucro y obtener poder que por otra cosa. Ya para entrar en materia anotaría que el conocimiento y manejo de la técnica que posee Ridley Scott, es evidente enCruzada. Ahí están unos increíbles planos, una fotografía cuidada y una impecable ambientación de la época. Se percibe con claridad el paso del mundo occidental a oriente, de los campos verdes y fríos a las arenas del desierto. Las batallas son impactantes, es cierto que hemos recibido, en los últimos tiempos, una avalancha de películas con este tipo de escenas y que ya, al parecer, nada nos sorprende; yo anotaría, en este caso, que me encantó la confusión que se percibe en estas escenas. En ellas, se escucha el barullo general, desordenado y confuso y es difícil percibir de donde vienen los golpes, quien está detrás o delante, en últimas supongo, recreadas cómo debe sentirse en la vida real enfrentar semejante situación.

Lo que me parece, sin duda el mejor logro de la película es su historia. El tema de occidente avanzando en “nombre de Dios” en busca de la recuperación de ciertas tierras no podía ser más oportuno. Jerusalén, la ciudad sagrada para tantas religiones se convierte en el símbolo de Ridley Scott para denunciar cómo, detrás de lo sagrado, lo que se esconde es la ambición, el ansia de poder y la avaricia. El nombre de Dios se esgrime como justificación para la injusticia y la traición. El enemigo aparente son los musulmanes y me sentí feliz de comprobar que el director toma el riesgo de mostrarlos fieles a su religión pero respetuosos con el extranjero. Saladino (interpretado magistralmente Ghassan Massoud), el rey musulman, es pausado, tolerante y respetuoso, no en vano es el representante de una cultura milenaria. Estos hombres de turbante no son unos fanáticos enceguecidos, ni unos bárbaros de espada, en la película no se les denigra y por el contrario, se menciona cómo han soportado diferentes invasiones sanguinarias y que ha pesar de eso insisten en buscar una convivencia pacifica. . Los cruzados, por su parte, se encuentran divididos entre los que como Godofredo creen en la posibilidad de mantener la paz y el respeto por las otras religiones y entre los que se sienten con derecho a apropiarse de Jerusalén y expulsar a los musulmanes. Para mí fue inevitable pensar en Bush y en los horrores que ocurren a diario en Iraq; la campaña de desprestigio hacia oriente lleva años y me pareció refrescante ver un llamado a vislumbrar otras posibilidades y que se diera espacio para cuestionamientos pertinentes, como el que hace el personaje de Tiberias (interpretado por Jeremy Iron) : “Vine aquí a luchar en nombre de Dios. Con el tiempo descubrí que esta era una batalla para obtener tierras y riquezas. Entonces sentí vergüenza”. Si eso no puede aplicarse a los sucesos de los últimos años en Oriente no sabría qué decir.

El llamado del héroe a la construcción de un mundo mejor, solo será posible si se prefiere la vida humana por encima de las religiones, las diferencias y las riquezas; ¿lugar común?, quizás, pero que millones de estadounidenses (y otros espectadores) paguen su boleta para ver una historia bien contada, con buenas actuaciones, fotografía impactante y una cuidadosa ambientación y, si de pasadita les explican que a los musulmanes los han atacado hace siglos con diferentes excusas y que tras eso ha habido sobre todo ambición y codicia, me parece más que suficiente.

PD. He leído muchas críticas a la historia de amor de la película, dicen que es muy breve y que se podría obviar. No me parece, finalmente, el zafarrancho lo termina de armar la mujer (típico). La escenas del romance no se acentúan, no es necesario, porque todas, lo aseguro, suspiramos por el héroe (gracias a los encuadres y primeros planos que le hacen a Blomm), y entendemos el camino de expiación que emprende ella para volverse digna de él.

Billy Elliot (2002)

Billy Elliot narra una historia sencilla: un niño de 11 años, nacido en el seno de una familia de mineros en Inglaterra, descubre, de manera inesperada, su pasión por el ballet y decide, a pesar de un entorno contrario a eso, que desea bailar.
La película, a primera vista, parece entonces una historia de superación personal: el muchacho, a pesar de las adversidades y gracias a su perseverancia triunfa y logra lo que quiere, o mejor, hace realidad sus sueños. Hay de eso, ¿cómo negarlo?, pero la película va un poco más allá. La familia de Billy no solo ha superado diversas vicisitudes, la muerte de la madre por ejemplo, sino que además se enfrenta a la larga huelga de mineros que tuvo lugar en 1984 (la primer ministro Margaret Thatcher, en su momento, llamó a los huelguistas: el enemigo interno). Decididos a luchar por una mejor calidad de vida, el padre y el hermano de Billy, apoyan la huelga y aguantan lo inimaginable. La lucha les da una razón de vivir, un sentido de dignidad. A punta de protestas, marchas y fortaleza estos hombres están dispuestos a hacerse oír. Billy, aparentemente ajeno a esto, enfrenta su propia batalla, perseverar en sus clases de danza a las que asiste a escondidas. Estas dos luchas, tienen un punto en común, oponerse a un entorno hostil, buscar maneras de ser escuchado y ganar un sitio en la sociedad a la que se pertenece. Lo hermoso de la película, es que realiza un sencillo homenaje al arte y las manifestaciones estéticas como productoras de comunicación y herramientas de sublimación. Es a través de la danza que Billy conseguirá expresarse de manera efectiva, será capaz de aceptarse y aceptar a los otros en sus diferencias y se convertirá en vocero de una minoría deprimida. No hay final feliz estilo hollywoodense sino una aventura interna de búsqueda y afirmación que llega a feliz término e ilumina la existencia de un puñado de hombres.

Comentario primer capítulo de Lost

El día que se estrenó el primer capítulo de la serie Lost en Estados Unidos alcanzó a tener una audiencia de 20 millones de personas. La cifra es impactante a pesar de que los gringos ya nos tienen acostumbrados a su exageración (¿dónde está la piscina termal más grande? ¿El ovillo de lana más grande? ¿La coca-cola más grande? Etc.)

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Esta serie ha conseguido posicionarse junto a Desperate Housewife (de la que hablaremos en su momento) como uno de los programas más vistos en ese país. En días pasados se realizó su lanzamiento simultáneo por la televisión por cable en los canalesSony y AXN. Al ver ese primer capítulo es fácil entender el por qué de ese rápido éxito. La historia se inicia en plena acción y con una imagen fuerte y contundente, un avión ha caído en una playa. Los pocos sobrevivientes (unos 48) salen de entre los escombros, aún colapsados por el golpe. Llama la atención que casi todos están en perfectas condiciones, pero bueno, la escena es creíble. Rápidamente conocemos a Jack (Matthew Fox) el apuesto e intrépido doctor, una suerte de cruce entre E.R y Mac Gyver y que sabe de medicina, puede sanar, pero también posee toda clase de conocimientos prácticos: es el primero en realizar una expedición jungla adentro en busca de la cabina del avión, tiene nociones básicas de pilotaje, de montañismo y de supervivencia.

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Es ágil, rápido y mantiene la calma en situaciones extremas gracias a un método propio: si siente temor cuenta hasta cinco, tiempo en el cual permite que el miedo se apodere de él, pero solo por cinco minutos, terminado el conteo es tiempo de retomar el control de la situación (¡Uau!), si ese no es el hombre que todas quieren no sé qué decir. El personaje de Kate (Evangeline Lilly) no tarda en ver todas estas cualidades en su compañero de accidente y es fácil suponer que allí existirá una cierta tensión sexual amorosa que ya fue esbozada. Ella, cómo no, es supremamente guapa y sexy y ya nos regalaron una toma de su curvilíneo y trabajado cuerpo en ropa interior, o tal vez era un bikini satinado. La chica es una heroína tipo Lara Croft, aguerrida y fuerte, a esto se le suma que esconde un oscuro pasado. Alrededor de ellos se mueven toda suerte de personajes: el japonés machista que tiene oprimida a su mujer (una representación del choque entre culturas y de , por qué no, ese discurso que le encanta a los gringos de que en su país se respira mejor y se es más libre).

La frágil japonesa, casi al final del capítulo, se desabotonó un botón tras ver la libertad de las otras mujeres y se esperan más actos de rebeldía y desacato a la autoridad masculina. A ellos se suma el rockero adicto (qué raro); la rubia tontarrona (inimaginable), que supondremos irá evolucionando y dejando de lado su gazmoñería y debilidad; el patán; el gordo rechazado; en fin, toda la fauna necesaria para una película que ocurriera en una preparatoria gringa. Aparece también el toque conciliador: el árabe que luchó por su país durante la guerra del golfo (prepárense republicanos).

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Como si recurrir a todas estas formulas conocidas y exitosas fuera poco los creadores de Lost dan un paso más al frente y ubican la acción en una isla perdida y misteriosa, en la que “algo” habita. Muchas tomas recuerdan de inmediato Jurassik Park (escena del capitán que es sacado violentamente de la cabina y mordisqueado por algo gigante que no se alcanza a definir). Cuando logran matar una de las amenazas que los acechan, los personaje descubren asombrados que se trata de un oso polar. ¿Evocaciones de La Isla del doctor Moreau? Puede ser, porque a ratos suena a experimento genético abandonado. El otro acierto es colgarse de la exitosa formula aplicada en el reality más visto en Estados Unidos: Survivor. Abandonados en la isla, como los concursantes del reality, los sobrevivientes del fatal accidente están condenados a convivir y trabajar en equipo para poder mantenerse con vida. Las personalidades extrañas o conflictivas aseguran historias para rato y el misterio de la isla genera suspenso y expectativa. Esperemos a ver qué nos depara el porvenir de esta serie y si podrán mantener vivo el interés del espectador.

Closer (2004)

El que vaya a ver Closer esperando, como de pronto lo pueden sugerir ciertos cortos, ver una historia de amor, sí, con traiciones y desplantes, pero finalmente de amor puede quedar un tanto sorprendido. ¿Creíamos que íbamos a ver cómo se gesta el amor?, ¿los pequeños gestos, los coqueteos que son la delicia de todos aquellos que gustan del género romántico? Para nada.

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La película se inicia sin miramientos, va rápido y se detiene solo para hacernos participes de ciertos momentos claves y de los crudos diálogos entre los protagonistas. Los saltos temporales se suceden sin preaviso, no esperen un condescendiente seis meses o un año después. Lo que vemos es la evolución o involución (auque el término suene extraño) de dos relaciones que corren paralelas y se cruzan de maneras inesperadas y peligrosas. La película es una adaptación hecha por Patrick Marber de su exitosa obra teatral del mismo título, presentada en Inglaterra. El director, Mike Nichols (¿Quién le teme a Virginia Wolf?, El graduado) se decidió a mantener el tono teatral y esa es otra de las razones por la cual la película se aleja aún más de las grandes producciones hollywoodenses y toma un tono más propio del cine independiente.

Es refrescante, y eso es necesario decirlo, ver a ese elenco de “luminarias”, como lo son Julia Roberts, Clive Owen, Jude Law y Natalie Portman, asumir el reto que propone este tipo de películas. Los cuatro actores consiguen dar vida a personajes complejos y convincentes acompañados por una banda sonora muy bien escogida que aparece solo en los momentos indicados.

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La fuerza de Closer se centra en los diálogos y en lo que allí se plantea. ¿Qué es el amor? ¿Cómo definirlo en una sociedad cada vez más individualista en la que las relaciones personales se han convertido, muchas veces, en oscuras transacciones de bajos deseos y represiones?Para la muestra baste recordar la escena de encuentro entre los personajes interpretados por Clive Owen y Jude Law en una página de sexo virtual. ¿Cómo definir el amor entre personas que se debaten de manera permanente entre la culpa, el fracaso el descontento y en el que ser otro, o pretender serlo se convierte en una estrategia necesaria para sobrevivir y no ver la sordidez que los rodea? Por eso es difícil ver esta película y sentir empatía por las historias de amor que allí se desarrollan, o, mejor dicho, por eso quisiéramos sentir que no nos parecemos en algo a esos seres desolados que están allí, recordándonos que la consecución del amor termina siendo la confirmación de la más profunda soledad y del desconocimiento absoluto de ese “extraño” que duerme a nuestro lado.

El jardinero fiel (2005)

A veces es difícil creer que nos aman. Me es imposible no empezar mi reflexión sobre El jardinero fiel con esa frase. Dirigida por el brasilero Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) la película se encargará de contarnos los horrores que cometen las industrias farmacéuticas en África. De una manera sentida y cuidadosa Meirelles nos interna por barrios oprimidos, hospitales hacinados y la asistencia médica que llega hasta allá condicionada a la experimentación de nuevos medicamentos.

Con el corazón oprimido asiste uno a la constatación de que para muchos es el dinero el que mueve el mundo y que la vida humana, el respeto por los otros o por lo menos la consideración no significan nada para muchos. Como si esto fuera poco ese recorrido lo hacemos de la mano de un singular matrimonio, Tessa y Justin, ella joven, decidida y con un profundo compromiso humanitario ha decidido casarse intempestivamente con un diplomático dulce y pacifico, al poco tiempo de conocerlo, y seguirlo a África. A Tessa no la deja descansar el dolor ajeno y está decidida a hacer lo que sea necesario para aliviar, aunque sea un poco el sufrimiento de ese pueblo oprimido, es vehemente, apasionada y hermosa y para Justin es evidente dudar de la inconsistencia del amor de esa muchacha impulsiva.

Lo triste y lo que definitivamente está muy bien contado en la película es que conocemos esa historia de amor solo después de que Tessa ha sido brutalmente asesinada. Justin que aparte de su trabajo es un jardinero consumado que cuida con esmero y paciencia sus plantas, decide, con la misma paciencia y empeño descubrir quién o qué están detrás de la muerte de su esposa.

Lo afortunado de la película es que nunca termina por convertirse en un clásico thriller, (recordé de una u otra manera mucho a La interprete en la forma en que nos es contada la historia), finalmente no hay sorpresas en la investigación de Justin, sabemos con antelación que los gigantes corporativos han descuido utilizar a los africanos como conejillos de indias, ¿quién lo notará?, “¿acaso no ha visto los índices de mortalidad?”

Lo conmovedor es contemplar cómo Justin aprende a ver el mundo de la manera en que lo hacía la persona que amaba. Seguimos a ese hombre acercándose al corazón de su esposa y entendiendo que la traicionó de la peor manera: perdió la fe en el amor que ella le tenía. Su búsqueda es un peregrinaje de expiación contada de manera pausada y triste, una historia de amor sentida y dolorosa.