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Desierto de la Tatacoa: cuatro historias.

  1.  En el desierto de la Tatacoa es posible ver un gran círculo de piedra en la mitad de la nada.  Nos cuentan que un hombre lo hizo pacientemente durante  durante un mes y cinco días  con el único fin de que los ovnis puedan aterrizar con facilidad.  Esta particular pista se ha convertido en un atractivo turístico. A la gente que la visita se le dice que si caminan sobre ella se cargarán de buena energía.

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2.  Una escuela se levanta solitaria en medio del desierto. El guía explica que allí estudian cinco alumnos y que un (valiente) profesor se desplaza desde Neiva todos los días para enseñarles.

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3.  Mucha gente que vive en Villavieja (el pueblo más cercano) nunca ha venido al desierto. No les interesa y no entienden por qué tanta gente se desplaza a ver este peladero.  La gente que vive en el desierto se queja, en particular, de los propios huilenses a quienes acusan de venir a arruinar el sitio: hacen marcas, dejan basura…

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4. Se ufanan, en el desierto, de no tener problemas de orden público “Aquí no hay ladrones, pero a una hora de aquí sí están ellos”. ¿Dónde? ¿Quiénes? Ladrones a veces se convierte en bandidos en la conversación y en el aire queda una sensación de que la palabra puede abarcar mucho.

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